Movimiento libre: Qué es y por qué es tan importante

El movimiento libre en bebés es una filosofía de crianza que fomenta el desarrollo motor natural sin la intervención excesiva de los adultos. En este artículo, te explicamos en qué consiste, cuáles son sus beneficios y cómo puedes aplicarlo en la crianza de tu bebé.

¿Qué es el movimiento libre?

El movimiento libre es un enfoque inspirado en la pedagogía de Emmi Pikler, pediatra húngara que promovió la idea de que los bebés deben desarrollarse a su propio ritmo, sin ser forzados a posturas o habilidades que aún no han adquirido por sí mismos.


En la práctica, esto significa que los bebés:

-Tienen libertad de movimiento desde el nacimiento.


-No son colocados en posturas que no pueden alcanzar por sí solos (como sentarlos antes de que puedan hacerlo).


-Se desarrollan en un ambiente seguro y adaptado a su exploración.


Beneficios del movimiento libre

1. Favorece un desarrollo motor natural

Los bebés aprenden a moverse de manera progresiva y autónoma, fortaleciendo sus músculos y mejorando su coordinación sin presiones externas.


2. Evita tensiones y posturas forzadas

Al no colocar al bebé en posiciones para las que aún no está preparado, se reduce el riesgo de tensiones musculares y problemas posturales.


3. Fomenta la confianza y la autonomía

El bebé aprende por sí mismo, lo que refuerza su seguridad y confianza en sus habilidades.


4. Estimula la exploración y el juego

Al tener libertad de movimiento, los bebés pueden experimentar su entorno, lo que promueve la curiosidad y el aprendizaje activo.


5. Reduce el riesgo de plagiocefalia y displasia de cadera

Evitar el uso prolongado de hamacas, sillas o dispositivos restrictivos permite que el cráneo y las articulaciones del bebé se desarrollen de forma adecuada.


Cómo aplicar el movimiento libre en casa

> Dale espacio para moverse: Usa una superficie firme y segura, como una alfombra o un colchón en el suelo.


> Evita el uso excesivo de dispositivos restrictivos: Como andadores, hamacas o sillas.


> Respeta su ritmo: No lo sientes ni lo pongas de pie si aún no lo ha logrado por sí mismo.


> Ofrece un ambiente seguro: Retira objetos peligrosos y proporciona juguetes adecuados para su exploración.


> Déjalo descalzo siempre que sea posible: Esto mejora su equilibrio y percepción del entorno.