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Empiezan los primeros calores y ya se empiezan a repetir algunas frases y presiones que nos ponen los pelos de punta 😂


Y por eso quiero contarles mi experiencia. Marti dejó los pañales unos días antes de cumplir sus 4 años.


Siempre estuve convencida de que quería que los procesos de su vida fueran de ella y a sus tiempos.

Quizás tenga que ver con que sus primeros 3 años tuvo que pasar por situaciones muy agresivas en su cuerpo y más allá de que es la crianza en la que creo, sentía la necesidad de equilibrar dejándola vivirlo a su manera.


Luego de que cumplió los 3 añitos aprox empezamos a escuchar la típica frase “aprovecha el verano para sacarle los pañales” o personas que le decían “pero ya sos grande para usar pañales”


Debo confesarles que hubieron momentos en donde tantas opiniones me hicieron dudar si no tenía que intervenir, si era “normal” que aún no los hubiese dejado.

Por suerte ganaron mis creencias y Marti un día me dijo “no quiero más pañal mamá”. Y el proceso fue súper rápido. En cuestión de días ya no los usaba, ni de noche ni de día. Y agradecí haber tenido la paciencia para esperar a que ella lo decida aunque fuera rodeada de muchas presiones y opiniones.


Y con esto quiero decirte dos cosas. La primera y principal es que ésta es nuestra experiencia y cada niñ@ es único, tiene sus propios tiempos y procesos.

Pero lo que si pude comprobar es que siempre pero siempre tenemos que confiar en ellos y no escuchar absolutamente ninguna opinión de afuera por más bienintencionadas que sean.

A veces los adultos tendemos a apurar las cosas porque estamos acostumbrados a vivir a 220 y sus tiempos y procesos son distintos y únicos.


Y por último entender que el dejar el pañal para un peque es un proceso muy emocional, no es sólo práctico. Así que necesita que también los acompañemos con contención, mucha paciencia y amor.


A veces es muy bueno aprender a vivir a los tiempos de los más chiquitos ♥️